lunes, 18 de agosto de 2014

Felicidades, mamá.

Hoy todo el mundo me felicita a mí, pero yo me acuerdo de ti.

Siempre fuiste tú la primera persona en acordarte de mi cumpleaños. Incluso días antes te encargabas de recordar en casa que faltaban "x" días para mi cumpleaños. Y lo mismo hacías con mi santo. Este año se me pasó totalmente. No estabas tú para recordármelo.

Me acordé también de aquel día de julio de 2006, en el que yo estaba triste porque acababa de romper con mi novia. En casa de la tía Pilar, comiendo, y yo ausente y en silencio, con la mirada triste. Sabíais que me pasaba algo. Pero yo no decía nada.

Al final no pude aguantar más y te llevé al lavabo para explicarte qué me pasaba. Que las cosas con ella no habían ido bien y que habíamos decidido dejarlo. No pude contener las lágrimas. Rompí a llorar y me dejé caer en tus brazos. Nunca en 20 años había necesitado tanto un abrazo tuyo.

Fue uno de mis días más tristes. Sin embargo, ahora es uno de los recuerdos más bonitos que tengo de  ti, de nosotros.

Felicidades a ti. Hoy, en mi día, me acuerdo de ti.

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Habla habla, que yo te escucho.